miércoles, 21 de noviembre de 2012

El pasado pesa


En algún instante te preguntas cuando fue que terminó todo y entonces, te das cuenta de que simplemente ocurrió y no lo percibiste, el tiempo pasó y no le interesó advertirte, los días se fueron y dejaron solo el olor al ayer porque se llevaron con ellos la sonrisa que solíamos tener. Cada segundo marcó su tic tac al mismo tiempo que nuestros corazones atenuaban su palpitar.
Mi cabeza me ordena avanzar, continuar, seguir mi camino, pero mi corazón aún no está listo, todavía se sujeta con fuerza a las horas del pasado, cree que si permanece allí, “él” volverá a rescatarlo, cree que es solo cuestión de esperar, aún cree que las promesas del pasado pueden cumplirse. Mi cerebro mientras tanto, se mofa de su ingenuidad, intenta explicárselo pero el corazón se niega, no entiende de razones, surge entonces una guerra. “Ya lo sé” dice el cerebro y propone una tregua: “No te pediré más que lo olvides pero sigamos avanzando para que ya no te lastime”. El corazón ahora se da cuenta que es lo correcto, intenta seguir a su consejero pero está atrapado, está encadenado, no puede caminar con todos los recuerdos allí atados. El pasado pesa…y pesa demasiado.