miércoles, 22 de mayo de 2013

ELLA



Las gotas de lluvia componían la melodía que completaba el escenario de esa noche fría, ella estaba allí, sentada, pensando en algo para escribir, pero en lo único que pensaba tenía que ver con todo aquello que sucedió durante esos días, con ese beso que no sabía que sería el último, con esa sonrisa que no sabía que sería efímera, con esa magia que no sabía que se esfumaría, con ese amor que creyó que no se desvanecería…nuevamente.
Ella intentaba escribir algo alegre, pero los recuerdos la invadían, ella creyó que esas pequeñas heridas ya no sangrarían pero descubrió que aún no eran tan pequeñas como presumía esos días en los que se sentía llena de adrenalina y su escudo protector funcionaba perfectamente. Ella no se había dado cuenta de que su escudo no era de hierro; era solo un frágil hielo, así que el calor de su alegría ya estaba derritiéndolo, estaba haciéndolo cada vez menos grueso y menos útil, ya no era una gran barrera, ya no conseguía vivir como en esos días de primavera.
Ella quería olvidar todo eso y escribir algo perfecto, pero comenzó a pensar en ese sentido irónico con el que el amor juega con la vida, en ese sentido ilógico con el que llegó el invierno pero se derritió todo el hielo, en esa absurda fantasía de regresar atrás unos 675 días…
Ella quiso encontrar algún tema para redactar, pero ya no pudo más, sus párpados pesados le anunciaban que querían llorar, entonces dejó el lapicero azul, ese con el que algún día dibujo su nombre en la mano de aquel personaje que hoy solo está presente cuando ella cierra los ojos y lo busca entre su mente, y allí lo encuentra, ocupando esos rincones que aun con su presencia, siguen estando vacíos…

miércoles, 1 de mayo de 2013

La mujer que veo en el espejo

Imagina que conduces un auto a toda velocidad por la carretera, pero de pronto todo el frente se llena de semáforos en rojo, de letreros que anuncian “PARE”, de policías que te dan la orden de detenerte, entonces se genera un conflicto entre la velocidad en la que vas y las alertas que recibes, buscas respuestas en los espejos de los costados y también en el retrovisor y encuentras tu vida como una película, te ves a ti, riendo, llorando, pero no lo recuerdas, no sabes en qué momento pasó todo, decides frenar el auto estrepitosamente, te bajas de este quitándote el cinturón con ansias, te pones de pie en la carretera y miras atrás,  entonces te das cuenta de que donde se supone que estás, solo está tu cuerpo, pues tu espíritu se quedo algo lejos, como detenido en el tiempo…
Así estaba yo. Era evidente que no podía ir corriendo en reversa para unirme de nuevo con aquella parte de mí, así que tenía que inventar un modo para que mi espíritu se anime a alcanzarme. Primero, comprendí que él no quiso seguir porque lo puse frente a un camino mediocre y eso iba contra su naturaleza, así que le demostré que me di cuenta de mi error y estaba dispuesta a cambiar totalmente de dirección, le mostré una proyección de la nueva idea, de la nueva perspectiva que tenía para la vida, el se entusiasmó y corrió muy de prisa, me alcanzó rápidamente y supe entonces que juntos éramos más fuertes. Acabo de llenarme de sueños nuevamente, acabo de recuperarme a mí misma, acabo de reconocer a la mujer que veo en el espejo, ya no veo simplemente a alguien que tiene que seguir esa rutina que nunca quiso hacer suya, ahora me veo a mí, veo esa sonrisa, veo esos ojos brillantes, veo a alguien segura, veo a alguien dispuesta, veo a alguien valiente y decidida, a alguien que va a tomar nuevamente las riendas de su vida...