Es increíble la velocidad con la que el tiempo transcurre.
Hoy al ver una película romántica, recordé muy detalladamente mis años de
infancia y niñez. Pude desempolvar de mi memoria muy rápidamente escenas en las
que con gran timidez accedía a coger la mano de uno de mis compañeros (varones)
para que la profesora nos lleve a los servicios higiénicos a todos juntos, en
dos filas, una de niñas y otra de niños, todos teníamos obligadamente que tomar
la mano del niño que estaba al frente nuestro y eran inevitables las mejillas
coloradas y las manitas sudadas, las risitas y sonrisitas nerviosas y que el
“no se suelten” pronunciado por la paciente maestra, provoque que sin querer, o
a veces queriendo, uno se sujete con más firmeza a la mano del otro…
Tal vez las parejas adolescentes o jóvenes y quizá adultas
también, deberían tener una maestra que les grite fuerte: “NO SE SUELTEN”, para
que se den cuenta de que esta vez el tomarse de las manos no implica algo
protocolar sino que realmente tiene un significado, significa entrelazar
caminos y aunar fuerzas,
demostrándole a los matemáticos que 1+1 a veces es 1, pero un “uno” más fuerte, un “uno” en realidad multiplicado, un “uno” entero, sin sobrantes ni espacios
vacíos y un “uno” que gracias a su
pasado, unió a otro su presente y
ahora sueñan juntos con un futuro único
y diferente…