martes, 4 de junio de 2013

A esta hora



A esta hora siempre tengo escalofríos y un extraño ataque de querer estar contigo. A esta hora mi cuerpo se siente vacío y a lo que le dicen “olvido” parece un desafío. A esta hora mis manos tiemblan y por más que lo intentan no consiguen sentirte más cerca. A esta hora mis ojos miran a los tuyos, pero ya no los encuentran como antes, tan profundos. A esta hora tenemos un pastel de cumpleaños, pero la vela se apagó antes de que el deseo quede grabado. A esta hora recuerdo los días perfectos que no vivimos y mi subconsciente protesta confundido. A esta hora mi tristeza es grande porque no estás tú, ni tu sonrisa fascinante. A esta hora veo aquella escena, en la que yo reía y tú decías que justo así era perfecta. A esta hora me miro en el espejo y siento lejos los días en que juntos veíamos nuestro reflejo. A esta hora se me escapa un suspiro pero desearía que fuera por un buen motivo. A esta hora…nada de esto ocurre, solo lo imagino.

miércoles, 22 de mayo de 2013

ELLA



Las gotas de lluvia componían la melodía que completaba el escenario de esa noche fría, ella estaba allí, sentada, pensando en algo para escribir, pero en lo único que pensaba tenía que ver con todo aquello que sucedió durante esos días, con ese beso que no sabía que sería el último, con esa sonrisa que no sabía que sería efímera, con esa magia que no sabía que se esfumaría, con ese amor que creyó que no se desvanecería…nuevamente.
Ella intentaba escribir algo alegre, pero los recuerdos la invadían, ella creyó que esas pequeñas heridas ya no sangrarían pero descubrió que aún no eran tan pequeñas como presumía esos días en los que se sentía llena de adrenalina y su escudo protector funcionaba perfectamente. Ella no se había dado cuenta de que su escudo no era de hierro; era solo un frágil hielo, así que el calor de su alegría ya estaba derritiéndolo, estaba haciéndolo cada vez menos grueso y menos útil, ya no era una gran barrera, ya no conseguía vivir como en esos días de primavera.
Ella quería olvidar todo eso y escribir algo perfecto, pero comenzó a pensar en ese sentido irónico con el que el amor juega con la vida, en ese sentido ilógico con el que llegó el invierno pero se derritió todo el hielo, en esa absurda fantasía de regresar atrás unos 675 días…
Ella quiso encontrar algún tema para redactar, pero ya no pudo más, sus párpados pesados le anunciaban que querían llorar, entonces dejó el lapicero azul, ese con el que algún día dibujo su nombre en la mano de aquel personaje que hoy solo está presente cuando ella cierra los ojos y lo busca entre su mente, y allí lo encuentra, ocupando esos rincones que aun con su presencia, siguen estando vacíos…

miércoles, 1 de mayo de 2013

La mujer que veo en el espejo

Imagina que conduces un auto a toda velocidad por la carretera, pero de pronto todo el frente se llena de semáforos en rojo, de letreros que anuncian “PARE”, de policías que te dan la orden de detenerte, entonces se genera un conflicto entre la velocidad en la que vas y las alertas que recibes, buscas respuestas en los espejos de los costados y también en el retrovisor y encuentras tu vida como una película, te ves a ti, riendo, llorando, pero no lo recuerdas, no sabes en qué momento pasó todo, decides frenar el auto estrepitosamente, te bajas de este quitándote el cinturón con ansias, te pones de pie en la carretera y miras atrás,  entonces te das cuenta de que donde se supone que estás, solo está tu cuerpo, pues tu espíritu se quedo algo lejos, como detenido en el tiempo…
Así estaba yo. Era evidente que no podía ir corriendo en reversa para unirme de nuevo con aquella parte de mí, así que tenía que inventar un modo para que mi espíritu se anime a alcanzarme. Primero, comprendí que él no quiso seguir porque lo puse frente a un camino mediocre y eso iba contra su naturaleza, así que le demostré que me di cuenta de mi error y estaba dispuesta a cambiar totalmente de dirección, le mostré una proyección de la nueva idea, de la nueva perspectiva que tenía para la vida, el se entusiasmó y corrió muy de prisa, me alcanzó rápidamente y supe entonces que juntos éramos más fuertes. Acabo de llenarme de sueños nuevamente, acabo de recuperarme a mí misma, acabo de reconocer a la mujer que veo en el espejo, ya no veo simplemente a alguien que tiene que seguir esa rutina que nunca quiso hacer suya, ahora me veo a mí, veo esa sonrisa, veo esos ojos brillantes, veo a alguien segura, veo a alguien dispuesta, veo a alguien valiente y decidida, a alguien que va a tomar nuevamente las riendas de su vida...

martes, 30 de abril de 2013

"NO SE SUELTEN"



Es increíble la velocidad con la que el tiempo transcurre. Hoy al ver una película romántica, recordé muy detalladamente mis años de infancia y niñez. Pude desempolvar de mi memoria muy rápidamente escenas en las que con gran timidez accedía a coger la mano de uno de mis compañeros (varones) para que la profesora nos lleve a los servicios higiénicos a todos juntos, en dos filas, una de niñas y otra de niños, todos teníamos obligadamente que tomar la mano del niño que estaba al frente nuestro y eran inevitables las mejillas coloradas y las manitas sudadas, las risitas y sonrisitas nerviosas y que el “no se suelten” pronunciado por la paciente maestra, provoque que sin querer, o a veces queriendo, uno se sujete con más firmeza a la mano del otro…
Tal vez las parejas adolescentes o jóvenes y quizá adultas también, deberían tener una maestra que les grite fuerte: “NO SE SUELTEN”, para que se den cuenta de que esta vez el tomarse de las manos no implica algo protocolar sino que realmente tiene un significado, significa entrelazar caminos y aunar fuerzas, demostrándole a los matemáticos que 1+1 a veces es 1, pero un “uno” más fuerte, un “uno” en realidad multiplicado, un “uno” entero, sin sobrantes ni espacios vacíos y un “uno” que gracias a su pasado, unió a otro su presente y ahora sueñan juntos con un futuro único y diferente…

martes, 26 de febrero de 2013

Las lecciones del pasado



Yo aprendí que debo aprender. Así es, pues si la vida te da una lección y no lo entiendes completamente, te la volverá a dar, esta vez con más fuerza y no le importará lastimarte mil veces más hasta que por fin comprendas.
Aprendí que cuando eres niño, lo único que quieres es crecer, pero cuando al fin se te cumple te das cuenta de lo duro que es.
Aprendí que si una lágrima cae, es imposible que detengas  las demás y debes proceder a inventar una excusa para todo aquel que te pregunte ¿por qué tus ojos están rojos?
Aprendí que no es malo volver con un ex, lo malo es terminar después de haber vuelto, regresar de nuevo y que eso se convierta en un círculo vicioso.
Aprendí que “el amor lo puede todo”, en la mayoría de ocasiones, no es más que una frase cursi y que el “siempre juntos” o el “felices por siempre” existe muy poco en la vida real.
Aprendí que llorar te desahoga si lo haces mientras alguien te abraza con fuerza, porque si lo haces sobre tu almohada solo consigues asfixiarte aún más.
Aprendí que las ojeras te hacen fea si son porque te dormiste llorando, pero te hacen linda si son porque te amaneciste hablando con esa persona.
Aprendí que “la salud es lo más importante” puede parecer un simple grupo de palabras hasta que experimentas el dolor en carne propia o de modo muy cercano.
Aprendí que si crees en Dios debes hacerlo siempre y si no lo vas a hacer, decidirte de una vez.
Aprendí que la muerte es producto de la vida y que es inevitablemente dolorosa cuando llega así que es algo masoquista atormentarse desde mucho antes pensando en ella.
Aprendí que ser feliz no es un derecho sino una obligación, todo parte de una decisión y a pesar de cualquier adversidad siempre existirá algo alterno con lo que podamos sonreír.
Entre muchas otras lecciones más, aprendí que el lado bueno de todo lo malo es que con eso se puede escribir.

domingo, 6 de enero de 2013

Al otro lado de la línea



Te tengo a ti al otro lado de la línea, estás durmiendo y yo oigo tu respiración o al menos creo poder hacerlo.
Si cierro los ojos puedo acostarme a tu lado y acariciar tu crespo cabello que hará temblar mis manos, sentir tu tibio cuerpo para descansar tranquila con tu piel sobre la mía…quisiera poder abrir tu mente, llegar a tu subconsciente y penetrar en tus sueños para vivir allí contigo todo lo que anhelo. En el mundo real no puedo, es por eso que espero este momento para velar tus sueños y decirte mentalmente que aún te amo intensamente, que mis sueños aún te pertenecen, que mis labios se niegan a probar otros que no sean los tuyos, que al cerrarse mis ojos solo ven la perfección de tu imagen, que es muy difícil avanzar sin tu mano sujetando la mía, que cuando ando por la calle siento tu perfume y volteo inútilmente al creer que he de encontrarte, solo quiero cuidarte y lograr que vuelvas a amarme, solo quiero revivir ese fuego que aún quema por dentro porque si no fuese así no estaríamos conectados en este preciso momento.
Toma mi mano, inventemos otro mundo donde solo estemos los dos, sin fronteras ni distancias, donde podamos dormir juntos, donde se encuentren nuestros cuerpos sin que sea un acto imaginario, donde nuestra única preocupación sea seguir inventando nuevas formas de besarnos, donde todo sea perfecto como siempre lo soñamos…