“Todos tenemos una máquina del
tiempo”, esta es una frase de una de las películas de mi actor favorito y sí,
es cierto, todo tenemos una, es más, tenemos dos. A la que nos lleva al pasado,
la llamamos “Recuerdos” y la que nos transporta al futuro, lleva por nombre “Sueños”.
¿Quién no las ha utilizado alguna
vez?
Últimamente, yo utilizo mucho la
primera y me transporto a mi entrañable niñez, cuando con mi vestido amarillo
jugaba con mis muñecas, inventando historias perfectas, tal vez con la
esperanza de que lo que en juegos recreaba, algún día a mí me pasara, tal vez
inconscientemente pedía a gritos ser esa princesa a la que todo el mundo amaba,
tal vez solo quería vivir en un cuento de hadas y nunca imaginé que la vida
real escondía tan malas jugadas, nunca imaginé que una a una iría perdiendo cada batalla, nunca imaginé que dolería tanto cada lágrima…Pero estoy allí ahora, sentada en el patio,
jugando y riendo, esperando a que mi mamá me alcance la limonada que por favor
le pedí y ella, sonriendo, se fue a preparar, estoy vistiendo a mis muñecas, yo
les hablo y mi otro yo contesta, yo las visto y mi otro yo dice que están bellas,
yo observo el rosal y mi otro yo siente su aroma; y entonces mi mamá regresa a
cuidar mis fantasías, yo sonrío porque allí la tengo, yo sonrío porque de su
mano vuelo, yo sonrío porque yo soy “su muñeca”. Intento sumergirme aún más en
ese instante, pero se me escapa una lágrima y cuando abro los ojos estoy
nuevamente en el presente, había olvidado que este tipo de máquinas funcionan
tan solo unos segundos.
El objetivo es evadir el presente
y al menos hoy, evitar la sensación de soledad a pesar de estar rodeada de
gente, el objetivo es llorar pero que ya no sea de tristeza, el objetivo es
poder sonreír sin tener la necesidad de volver a fingir.Así que intentaré de nuevo, probaré ahora con la segunda máquina, ojalá esta me lleve más lejos y por mucho, mucho más tiempo.
