miércoles, 24 de octubre de 2012

Todos tenemos una máquina del tiempo


“Todos tenemos una máquina del tiempo”, esta es una frase de una de las películas de mi actor favorito y sí, es cierto, todo tenemos una, es más, tenemos dos. A la que nos lleva al pasado, la llamamos “Recuerdos” y la que nos transporta al futuro, lleva por nombre “Sueños”.
¿Quién no las ha utilizado alguna vez?

Últimamente, yo utilizo mucho la primera y me transporto a mi entrañable niñez, cuando con mi vestido amarillo jugaba con mis muñecas, inventando historias perfectas, tal vez con la esperanza de que lo que en juegos recreaba, algún día a mí me pasara, tal vez inconscientemente pedía a gritos ser esa princesa a la que todo el mundo amaba, tal vez solo quería vivir en un cuento de hadas y nunca imaginé que la vida real escondía tan malas jugadas, nunca imaginé que una a una iría perdiendo cada batalla, nunca imaginé que dolería tanto cada lágrima…Pero estoy allí ahora, sentada en el patio, jugando y riendo, esperando a que mi mamá me alcance la limonada que por favor le pedí y ella, sonriendo, se fue a preparar, estoy vistiendo a mis muñecas, yo les hablo y mi otro yo contesta, yo las visto y mi otro yo dice que están bellas, yo observo el rosal y mi otro yo siente su aroma; y entonces mi mamá regresa a cuidar mis fantasías, yo sonrío porque allí la tengo, yo sonrío porque de su mano vuelo, yo sonrío porque yo soy “su muñeca”. Intento sumergirme aún más en ese instante, pero se me escapa una lágrima y cuando abro los ojos estoy nuevamente en el presente, había olvidado que este tipo de máquinas funcionan tan solo unos segundos.
El objetivo es evadir el presente y al menos hoy, evitar la sensación de soledad a pesar de estar rodeada de gente, el objetivo es llorar pero que ya no sea de tristeza, el objetivo es poder sonreír sin tener la necesidad de volver a fingir.

Así que intentaré de nuevo, probaré ahora con la segunda máquina, ojalá esta me lleve más lejos y por mucho, mucho más tiempo.

domingo, 21 de octubre de 2012

Ya no quiero escribir


Unos van, otros vienen; unos se aceleran y otros se detienen, mientras yo permanezco aquí, sentada en esta banca, muriendo de calor porque los rayos del sol están quemando, pero a la vez congelada por este nudo en la garganta que me está ahogando.
Levanto la mirada y todo lo que había en el parque, todas las personas que por aquí pasaban se ven ahora como difuminadas, sus risas resuenan en mis oídos, no quiero escucharlas, todo me parece que son solo ruidos, me atormento, busco calma, no la encuentro, me desespero y siento que enloquezco, pero de pronto aparece ante mí el horizonte, observo entonces el mar y después el cielo, luego el mar y el cielo juntos, en ese infinito allá a los lejos donde imaginariamente se juntan. Es perfecto, encuentro entonces la calma que pedía, la paz que requería para intentar hacer poesía, cojo el lapicero, pero aún no puedo, el nudo sigue aquí y ahora me aprieta también el pecho. Busco calma nuevamente, pienso en ti, sí, sí, está funcionando, lo sé porque sonrío, tus ojos me miran y sin palabras me dices todo lo que quería, tus manos están tibias y tiernamente me acarician, mi sonrisa se hace eterna, tu perfume se me impregna y ya no quiero escribir, solo quiero pensar en ti, porque tus labios ya se acercan…