Estar en 5to es asombroso, es convivir más con todos, es descubrir en los demás cosas inimaginables, es darte cuenta de que tienes amigos indispensables, es mezclar tristeza y alegría porque se vive la adrenalina y esa emoción que te impulsa a sonreír cada día. En muchas ocasiones es complicadísimo, porque empiezas a sentir que el tiempo corre muy de prisa y no puedes hacer nada para detenerlo o al menos hacer que dure más cada momento, sientes esa nostalgia de que cada actividad que estás teniendo, la estás viviendo por última vez y por un segundo te olvidas de disfrutarla por frustrarte con la idea de que ya no volverá, pero a la vez la gozas al máximo porque están todos unidos y hasta el momento, en una misma dirección.
Estar en 5to, significa estar en medio de dos líneas bien definidas, la primera, que está hacia atrás, hacia esos años de infancia y niñez que gracias a nuestros padres y maestros, se convirtieron en una marcada madurez. La segunda, que está hacia adelante, orientada hacia esos nuevos sueños, nuevas metas, nuevos horizontes, nuevos retos, nuevos miedos, nuevos obstáculos que pondrán a prueba nuestra valentía y nuestra fuerza interna. Vemos todo nuevo y como todo cambio, sí que da miedo, pero debemos confiar en que estamos bien preparados para luchar contra todo e ir contracorriente, para creer que podemos y que no estaremos solos, que encontraremos nuevos amigos y nuevos compañeros, pero los recuerdos de nuestro tiempo de colegio, no se quedan en las cuatro paredes de un salón, sino que se van con nosotros a donde quiera que nos guie el destino, nos los llevamos guardados en una cajita en la memoria, para que cuando la crueldad y la furia de la vida nos golpeen, recurramos a esta y sonriamos respirando el aire de nuestra entrañable y magnifica época.
Llevo 21 y hace poco más de 5 que no los he vuelto a ver, de 104 éramos, quedamos 102 y en pocas ocasiones solo escucho menciones de otros 12 del total, mas del resto ni que hablar. Mis años de colegio fueron maravillosos, los mejores que he vivido, la risa estaba a la orden del día y sé que quizá debí vivirlo con mayor intensidad, pero tampoco me arrepiento de nada. Me llegué a encariñar y aunque ahora la Un. no deja tiempo ni horarios, me alegraría saber que se encuentran bien ^^
ResponderEliminarSolía escuchar que los años en el colegio eran "los años maravillosos"; definitivamente, quienes lo decían, tenían toda la razón :)
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