domingo, 21 de octubre de 2012

Ya no quiero escribir


Unos van, otros vienen; unos se aceleran y otros se detienen, mientras yo permanezco aquí, sentada en esta banca, muriendo de calor porque los rayos del sol están quemando, pero a la vez congelada por este nudo en la garganta que me está ahogando.
Levanto la mirada y todo lo que había en el parque, todas las personas que por aquí pasaban se ven ahora como difuminadas, sus risas resuenan en mis oídos, no quiero escucharlas, todo me parece que son solo ruidos, me atormento, busco calma, no la encuentro, me desespero y siento que enloquezco, pero de pronto aparece ante mí el horizonte, observo entonces el mar y después el cielo, luego el mar y el cielo juntos, en ese infinito allá a los lejos donde imaginariamente se juntan. Es perfecto, encuentro entonces la calma que pedía, la paz que requería para intentar hacer poesía, cojo el lapicero, pero aún no puedo, el nudo sigue aquí y ahora me aprieta también el pecho. Busco calma nuevamente, pienso en ti, sí, sí, está funcionando, lo sé porque sonrío, tus ojos me miran y sin palabras me dices todo lo que quería, tus manos están tibias y tiernamente me acarician, mi sonrisa se hace eterna, tu perfume se me impregna y ya no quiero escribir, solo quiero pensar en ti, porque tus labios ya se acercan…

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